Si hay algo sobre lo que podemos estar ciertos en este mundo de realidad (modernidad) líquida en el que nos movemos cuando nos despertamos por la mañana es eso, que estamos otro día más con vida. Lo que ésta nos depare, ya es otro cantar.
Pero sí que podemos estar razonablemente seguros que no tendrá para nada que ver con la aventura existencial y humana que vivió el periodista pólaco Ryszard Kapuściński en la guerra de Ángola en 1975 y que dejó plasmada en el libro del mismo nombre de este artículo. Tan marcado se quedó por esta experiencia que en alguna ocasión declaró que de todos los conflictos que había vivida en su larga carrera como corresponsal de guerra, este era el que más le había afectado.
Se trata de un libro muy recomendable, que arroja algunas luces sobre las causas de muchos conflictos bélicos, y que lanza hacia el final del libro algunas predicciones/reflexiones bastante interesantes.
Estos días se estrena una película de animación basada en este famoso libro del escritor polaco.
Me encuentro hoy con este reportaje de "El País" en el que se habla de varios libros recientemente publicados que giran en torno a la guerra de Troya. Y resulta que hace poco me leí uno de ellos y pensé: "Es curioso, cómo parece que esto no pasa nunca de moda".
En concreto el libro que me leí fue este: "La guerra que mató a Aquiles. La verdadera historia de la ‘Ilíada’", de Caroline Alexander. Está muy bien, compara la guerra de Ilión y las experiencias de los que participaron en ella que nos ha dejado el texto de Homero con otros conflictos bélicos de la historia. En este sentido quizás dé la impresión algunas veces de que se centra demasiado en la guerra de Vietnam, pero hay que entender que la autora es americana, y que nació en el año 1956, por lo que, cómo ocurrió a muchos estadounidenses de su generación, tuve que afectarle bastante el conflicto asiático.
En el libro se presenta a Aquiles cómo un soldado cansado de una guerra que él entiende sólo es en beneficio de unos pocos. Muchos han muerto ya, muchos más morirán, y los únicos que sacarán algo de ello serán, en el caso de que ganen los griegos, los reyes y grandes jefes militares, como Agamenón, el líder de los aqueos; y en el caso de que ganen los troyanos, sobre todo Paris, que podrá quedarse con Helena y sus riquezas. Y comienza con las palabras que dan título al artículo, invocación que hace el narrador, o aedo, para referir el enfado del Pélida (Aquiles es hijo de Peleo) con Agamenón por culpa del reparto del botín de una expedición de saqueo. En concreto, de una esclava, Criseida.
Realmente en muchas traducciones el comienzo de la Iliada es éste otro: "Canta oh musa, la cólera del Pélida Aquiles", y no es que yo esté en contra de esta corriente mayoritaria, pero recuerdo estas otras palabras de haberselas oído recitar a algún actor español en alguna película, y me impresionaron. Quizás fue Fernando Fernán Gómez, no sé.
Lo que sí, cuando estaba leyendo el libro me venía muchas veces a la mente una canción que me gusta mucho de Mark Knopfler, "Done with Bonaparte", que "canta" (también, como la diosa o musa) un soldado de Napoleón desengañado después de haberle seguido en todas sus campañas militares, lo que le ha costado heridas en cuerpo y alma, por separarse durante años de su amada en Francia y ver morir a muchos de sus compañeros.
Y dice en su estribillo:
Save my soul from evil, Lord
and heal this soldier's heart
I'll trust in thee to keep me, Lord
I'm done with Bonaparte.
Aparta mi alma del mal, Señor
y cura el corazón de este soldado
confiaré en ti como mi sostén, Señor
Ya he terminado con Bonaparte.
La misma diosa que tenía que cantar la cólera de Aquiles no lo habría expresado mejor. ¿O sí?.
Año: 2013. Duración: 91 min. País: Estados Unidos. Director: Jeremy Saulnier. Guión: Jeremy Saulnier. Música: Brooke Blair, Will Blair. Fotografía: Jeremy Saulnier. Reparto: Macon Blair, Eve Plumb, Devin Ratray, Amy Hargreaves, David W. Thompson, Bonnie Johnson, Stacy Rock, Kevin Kolack.
(por Grecia DlCarmen)
Trayendo a la memoria la frase mayormente conocida por todos, ojo por ojo y diente por diente o ley del Talión; encaja como pez en el agua lo que desencadena la historia del director Jeremy Saulnier.
Blue Ruin, segunda película de Jeremy Saulnier, es un thriller del año 2013, premiado en distintos festivales internacionales entre ellos el Premio de la Crítica en el Festival de Cannes. Protagonizada por Macon Blair, también visto en Murder Party, película del mismo director, donde la actuación por su genero es tan dispar a lo que presenta en esta ocasión.
La película nos muestra a Dwight (Macon Blair), un hombre con personalidad decadente, que bajo el daño recibido por un crimen familiar, no solo decide apartarse y no disponer de su identidad social, sino que busca posteriormente equilibrar la balanza entre el daño recibido por el crimen y el daño producido de un castigo que nunca es suficiente para él. Una venganza personal, que se excusa mayormente por ser familiar; hila paulatinamente una intensidad no esperada por el espectador, que lo lleva al conocimiento de las cosas conforme el tiempo de la película. Una película de intensidades que equilibra la balanza entre lo crudo que puede ser una escena y la simplicidad de la historia que conlleva muchas veces la torpeza de la misión profunda de Dwight. Todo esto, se conduce ante un contexto que marca una estima al uso y la facilidad de las armas en una pequeña ciudad norteamericana. Una mirada a esta cultura de las armas sopesa las consecuencias de la violencia ante el mal uso en las armas, ante las rendiciones de cuentas personales en el anonimato y ausente de cualquier autoridad o control legal.
Blue Ruin, otra historia de venganza familiar, que destaca por un protagonista de emociones contenidas, que se aleja del estereotipo del vengador. Una película donde el juego entre los primeros y segundos planos ayuda a mantener la tensión, con las dosis de crudeza necesarias, donde el director, a través de este film independiente, hace una critica a una situación común en los Estados Unidos, dejando en manos de las nuevas generaciones la posibilidad de ponerles fin.
Año: 2014. Duración: 95 min. País: Reino Unido. Director: Lenny Abrahamson. Guión: Jon Ronson, Peter Straughan. Música: Stephen Rennicks. Fotografía: James Mather. Reparto: Domhnall Gleeson, Michael Fassbender, Maggie Gyllenhaal, Scoot McNairy, Lauren Poole, Hayley Derryberry, Mark Huberman, Travis Hammer, Matthew Page.
(por Palmira del Cerro Muñoz)
Ser fiel a uno mismo puede hacer que a tu concierto asistan dos despistados atónitos ante lo que están viendo, o a que tu película se estrene directamente en plataformas digitales sin pasar por las salas. Ambas circunstancias las encontramos en esta comedia, cuarto trabajo del irlandés Lenny Abrahamson.
Frank (2014), basado en un personaje creado por el músico y cómico Chris Sievey, es el líder de un grupo de música experimental, integrado por seres tan entregados a la causa, como incómodos fuera de su microcosmos. La llegada de un nuevo miembro, que claramente no comparte los delirios ni la genialidad del resto de componentes, provocará un pequeño tsunami que terminará desembocando en una previsible catástrofe, retransmitida en tiempo real en las redes sociales.
Jon (Domhnall Gleeson) es el nuevo teclista que desestabiliza el equilibrio emocional del grupo (y hay más de lo que parece), a la vez que intenta dar un cambio a su anodina vida. Los meses de convivencia durante el proyecto de grabación del disco no lo llevan a redescubrirse, aunque se abra a nuevas experiencias. Seguirá conectado con el mundo al que pertenece por sus ansias de triunfar y sus cuentas en twitter y facebook.
En el lado opuesto se encuentra Frank, un ser libre centrado en la búsqueda de su música, y a la vez atado a una cabeza gigante de papel maché de la que no se desprende nunca. Su sensibilidad creativa no le hará inmune a la tentación de gustar y sentirse querido más allá de sus devotos músicos.
Lo histriónico de los personajes, lo extravagante de su relación con el mundo que les rodea y entre ellos mismos, abonaría el terreno para unas actuaciones desmedidas y fuera de tono, pero no es el caso. La contención, especialmente en el caso de la intensa Clara (Maggie Gyllenhaal), y cierto aire melancólico, impregnan el trabajo actoral, dejándonos momentos tan hilarantes como conmovedores.
Entre las ganas de ser un músico conocido de Jon, y el personalísimo hábitat de Frank, podemos asomarnos un mundo de consumo que fagocita todo lo que tiene a su alcance (sea “indie” o no), y las redes sociales no son más que un nuevo escenario en el que eso sucede de forma acelerada. Si esta película nos la imaginamos a la inversa, si lo primero que vemos es un vídeo colgado en youtube, de un tipo que lleva una cabeza gigante mientras se mueve al son de una melodía que no lo parece, habríamos consumido nuestra dosis diaria de “frikis por el mundo”, y hasta ahí hubiéramos llegado. Una rápida mirada superficial, cada vez más enganchada a la anécdota, nos impide distinguir entre lo auténtico y lo impostado. Parece difícil escapar a un modelo de consumo (no solo cultural) que estandariza y nos deja sin margen para profundizar en lo que hay detrás de una máscara.
Año: 2013. Duración: 91 min. País: Canadá. Director: Denis Villeneuve. Guión: Javier Gullón (Novela: José Saramago). Música: Danny Bensi, Saunder Jurriaans. Fotografía: Nicolas Bolduc. Reparto: Jake Gyllenhaal, Mélanie Laurent, Sarah Gadon, Isabella Rossellini, Joshua Peace, Tim Post, Kedar Brown, Darryl Dinn, Misha Highstead, Megan Mane, Alexis Uiga.
Ser o ser, he ahí el dilema
¿Cuántos somos realmente? ¿Cuántas personas se encierran dentro de nuestra cabeza? ¿Y en cada rincón, si es que podemos llegar a todos? Cuando se termina de ver la existencial película de Denis Villeneuve estas que pueden parecer tan trascendentales preguntas son las mínimas que uno se puede hacer. O estas, o qué tamaño pueden llegar a tener determinados artrópodos.
Pero no quiero destriparles más de la desasosegante pero interesantísima película de este reputado director canadiense que ya lleva en su haber un buen puñado de meritorios títulos, el último de los cuales es Prisioneros, en el que repite con Jake Gyllenhaal como protagonista. Baste decirles, para llamar más su atención, que la obra está basada en una novela del premio nobel de literatura José Saramago, “El hombre duplicado”.
Y si con esto y con todo no consigo incitarles a verla, no me quedará más remedio que hablarles de la opresiva y conseguida atmósfera con la que el director sabe envolver a la cinta, haciendo uso de elementos narrativos, con unos parcos diálogos entre personajes que apenas atisbamos a vislumbrar; visuales, con unas construcciones arquitectónicas que nos recuerdan lo pequeños que podemos llegar a ser y una fotografía que impregna el universo de la película de un color apagado en el que apenas hay margen para otros colores más alegres; o musicales, con una banda sonora ambiental de las de nuevo cuño que el director sabe dosificar para dotar de más tensión a determinadas escenas.
En resumen, sin ser una de las películas del año, Enemy (Enemigo en castellano) es una buena opción para aquellos espectadores que busquen algo diferente a la hora de que les cuenten una historia. Eso, siempre que tengan ganas de pensar. De pensar, pero sin pasarse, no sea que de tanto darle vueltas terminen encontrando algo de ustedes que no querían ver, o sí.
1.m. Sitio web que incluye, a modo de diario personal de su autor o autores, contenidos de su interés, actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores.
Pero a mí, que quieren que les diga, me gusta más la definición de la Wikipedia:
Un blog (en español, también bitácora digital, cuaderno de bitácora, ciber bitácora, ciber diario, o web blog, o weblog) es un sitio web en el que uno o varios autores publican cronológicamente textos o artículos, apareciendo primero el más reciente, y donde el autor conserva siempre la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente.
¿Que por qué? Se preguntarán. Muy sencillo, por la referencia a lo de cuaderno de bitácora, como si uno más que navegando por Internet estuviera navegando de verdad por los siete mares y no por los siete millones de servidores. Mares, quiero decir servidores, entre los que por cierto nos podemos encontrar simpáticos granujas como los que cantan estas canciones folk marineras:
Quizás muchos de ustedes no hayan oído hablar de ella en la vida, ni les suene el nombre de uno de sus ciclos de novelas más conocidos, Terramar, pero Ursula K. Le Guin es una de las escritoras de literatura fantástica más importantes en la actualidad.
Ganadora de los premios que, sobre este tipo de literatura, son más reputados, a uno de sus libros debe precisamente nombre este blog: El lugar del comienzo. Novela de 1980, en ella dos jóvenes, de forma separada, encuentran el camino oculto desde su ciudad a un mundo mágico, en el que sus actos derivarán en consecuencias sobre el mundo real del que provienen. Esto es, darán comienzo a algo.
Borges estaría encantado.